Con el carbón activo el benceno tiene todas las de perder

La eliminación de sustancias cancerígenas es, y con razón, de absoluta prioridad en la Comunidad Europea para una salud pública óptima. El estándar europeo ya es estricto de por sí, pero los Países Bajos dieron recientemente un paso más allá al limitar la emisión de benceno, una de las sustancias cancerígenas, a un límite absoluto. Una filtración con carbón activo como última fase de una línea de purificación ayuda a las empresas a cumplir fácilmente la legislación considerablemente endurecida de las emisiones de benceno.

El benceno es una sustancia que se encuentra en el petróleo y se obtiene de él. Por lo tanto suele encontrarse en refinerías de la industria petroquímica, terminales de tanques para el almacenamiento y transferencia de crudo, petróleo, nafta, etc. Además, debido a su uso en otras muchas aplicaciones, la sustancia pura benceno se encuentra entre los productos químicos más producidos. Además, es un importante componente químico de partida para muchas otras sustancias.

El uso de benceno se restringe cada vez más, puesto que se sabe que la exposición a largo plazo aumenta el riesgo de cáncer o leucemia. La Unión Europea ya cuenta con estrictas normas para las emisiones de benceno. En nuestro país, la concentración máxima es de 1 ppm. La misma normativa estuvo igualmente en vigor en los Países Bajos hasta el 1 de octubre de 2017. Entretanto, el Consejo de Salud en los Países Bajos ha vuelto a evaluar los efectos del benceno, partiendo de los conocimientos actuales, y ha podido derivar un valor umbral. A raíz de ello se ha reducido el valor límite legal para el benceno de 3,25 mg/m3 (1 ppm) a 0,7 mg/m3 (0,2 ppm) a una media ponderada en el tiempo de 8 horas (TGG8).

Teniendo en cuenta, entre otras cosas, que la industria petroquímica también tiene una fuerte posición en Bélgica, es muy probable que nuestro país adopte finalmente unas normas más estrictas. A nivel europeo también se prevé que con el tiempo se endurezca la normativa. La mayoría de los países europeos mantienen, por el momento, un nivel de 1 ppm. Algunos países, como Dinamarca, Suecia y Finlandia, ya han implementado un límite reducido de 0,5 ppm.

Las emisiones de benceno se pueden controlar perfectamente mediante la adición de un filtro de carbón activo, como último paso en un proceso de purificación de aire. Durante la última fase «de pulido» se puede optar, por ejemplo, por dos filtrados de carbón activo en serie. Con este sistema redundante, el primer filtro de carbón activo asegura la eliminación de las últimas concentraciones de benceno. Cuando el primer filtro está saturado, el segundo entra en funcionamiento inmediatamente.

Dependiendo del proyecto, Desotec se encarga, evidentemente, del correcto dimensionamiento. Este enfoque rápidamente integrable tiene muchas ventajas. Por ejemplo, el consumo de carbón activo es muy limitado, ya que el filtro actúa como el último paso del tren de purificación y las concentraciones de benceno ya se han reducido significativamente. Además, el sistema requiere apenas mantenimiento. Invertir en una solución de este tipo vale sin duda la pena a largo plazo, porque las emisiones de sustancias cancerígenas «sufrirán» en un futuro un enfoque aún más estricto.