Un procesador de aluminio cumple con normas más estrictas gracias al filtro Mobicon

Mobile activated carbon filter

En la industria de procesamiento de aluminio, entre otras, las aguas residuales deben cumplir normativas estrictas antes de poder verterlas. Por lo tanto, un tratamiento apropiado de estas aguas es crucial para la autorización ambiental de este tipo de empresas. Gracias a la combinación de una filtración de arena y un filtro de carbón activo móvil de Desotec, la sucursal belga de una importante multinacional afronta este problema de forma adecuada.

Durante la producción de cilindros de aluminio, el uso de agua para el enjuague es esencial. Después del proceso de enjuague, el agua utilizada contiene gran cantidad de contaminantes orgánicos (DQO), como detergentes no iónicos. Un endurecimiento reciente de la normativa estipula que el contenido de detergentes no iónicos debe ser inferior a 3 ppm. Para cumplir con esta norma, una importante empresa de procesamiento de aluminio consultó a Desotec.

Costes operacionales

Después de consultar con el cliente se concluyó que la purificación de las aguas residuales mediante una filtración de carbón activo era el enfoque correcto, siempre que los costes operacionales no fueran demasiado altos. Los cálculos iniciales mostraron que el uso anual de carbón activo podría ser superior a 200 toneladas por año. Para estos cálculos, nos basamos en el carácter no selectivo del carbón activo, que absorbe en principio todos los contaminantes orgánicos.

Sin embargo, el carbón activo también absorbe ciertas sustancias de forma preferencial. Si esto lo hiciera igualmente con los detergentes no iónicos, los costes de operación podrían ser significativamente menores. A modo de prueba, instalamos en la empresa una instalación piloto. El procedimiento consistió en tratar un flujo limitado de aguas residuales en un filtro de carbón activo móvil pequeño (capacidad de 1 m³), ​para así poder evaluar tanto el comportamiento del proceso de adsorción como la curva de ruptura.

Ahorro considerable

La acelerada ruptura de DQO a la salida del filtro de carbón activo demuestra que la instalación adsorbía realmente los detergentes no iónicos. Este descubrimiento positivo tiene como efecto que la empresa necesita menos carbón activo de forma considerable y que, por lo tanto, los costes operacionales para el cliente pueden disminuir drásticamente. Nuevos cálculos mostraron incluso que 50 toneladas de carbón activo por año serían suficientes, por lo que los gastos de consumo serían un 75% más bajos gracias a la adsorción preferencial. Partiendo de estos datos, el cliente decidió proceder rápidamente a una instalación a gran escala.

Esta instalación a gran escala, con una capacidad de 20 m³, se instaló a finales de 2017. Para dar una protección aún mayor al filtro de carbón activo, instalamos además un filtro de arena. Desotec también se encargó de la instalación de las tuberías y las válvulas entre el filtro de arena y el de carbón activo. La planta funciona sin problemas desde finales de 2017 y permite a la empresa cumplir totalmente con el límite de detección más estricto para los detergentes no iónicos. De este modo, las aguas residuales se eliminan sin problemas.